6 de octubre de 2013

10 razones para no creer en la homeopatía

DIEZ RAZONES PARA NO CREER EN LA HOMEOPATÍA

 La homeopatía es una medicina alternativa ampliamente discutida y considerada por la comunidad científica como una pseudociencia. Formulada por el médico Samuel Hahnemann a principios del siglo XIX, se basa en el uso de remedios carentes de principios activos, centrándose en la creencia de que lo similar cura lo similar, siempre que se administre en un formato muy diluido.
Estas son sólo 10 razones la improbabilidad de su funcionamiento:

1.- En los preparados homeopáticos casi no existe principio activo. En la mayoría de los casos, las diluciones empleadas son cercanas a una dilución al infinito. Eso implica que en la disolución casi no queda ni siquiera traza del compuesto empleado. ¿Cómo se puede producir curación si casi no hay medicina?
2.- Un simple cálculo, empleando las masas moleculares y el número de Avogadro, muestran que la mayoría de los preparados homeopáticos son simplemente agua. La supuesta “memoria del agua” no está apoyada por ninguna evidencia lógica, experimental ni teórica. La “teoría” de que aunque no haya principio activo el agua “recuerda” de alguna manera haber estado en contacto con él (memoria del agua) no ha sido jamás comprobada experimentalmente. El único estudio publicado (el famoso caso del doctor Benveniste) resultó ser un fraude. De hecho, si los efectos curativos del agua se potencian cuanto más diluido esté el principio activo, ¿por qué podemos elegir el principio activo que nosotros queremos que recuerde? Las mismas moléculas de agua durante unos millones de años atrás han estado en contacto con cientos de sustancias, y si tenemos en cuenta las que sólo han entrado en contacto como trazas,  pueden ser cientos de millones.
3.- El principio de similitud carece de base teórica y experimental. El principio de “lo similar cura lo similar” no tiene base alguna, ni se explica de ninguna manera como lo hace. ¿Un esquince se cura golpeando la zona afectada? ¿La diabetes se cura ingiriendo azúcar? No hay ningún estudio que avale este principio de la homeopatía, ni justificación teórica alguna del mismo.
4.- No existe comparación contrastada sobre la efectividad de un tratamiento homeopático. No hay ningún estudio estadístico publicado que muestre el efecto de un medicamento homeopático comparado con uno de la llamada medicina tradicional.
5.- No hay relación causa-efecto entre las supuestas mejorías producidas por un tratamiento homeopático. Hay personas que mejoran, pero no hay estudios que muestren estadísticas acerca de qué mejorías se deben a remisiones espontáneas (ocurren con frecuencia) o a efecto placebo.
6.- No hay nada que permita diferenciar los efectos de un tratamiento homeopático del efecto placebo. Los únicos estudios estadísticos publicados sobre tratamientos homeopáticos no muestran resultados que difieran significativamente del efecto placebo.
7.- La validez y aplicación de la homeopatía es muy limitada por sus propios seguidores. Una técnica que sólo cura enfermedades leves pero se muestra incapaz ante las enfermedades importantes ya de por sí es altamente sospechosa.
8.- La homeopatía contradice los conocimientos biológicos actuales. La homeopatía afirma que es imposible conocer los procesos internos de una enfermedad, por tanto, rechaza conocer el origen de las enfermedades, ergo rechaza la existencia de patógenos (virus y bacterias). Por lo tanto, contradice todos nuestros conocimientos sobre enfermedades.
9.- Se trata de una medicina “fácil”, para la que no hace falta mucho conocimiento. Cualquier persona sin ningún tipo de conocimiento médico puede ser homeópata ya que el diagnóstico se basa simplemente en una serie de preguntas y en utilizar una lista de posibles tratamientos que llaman “repertorio”. ¿Qué lo que tienes es rojo y duele? pues te toca belladona, da igual que sea una faringitis aguda o un bebe al que le están saliendo los dientes.
10.- Es incongruente con sus principios “teóricos”. Actualmente, la homeopatía mezcla conceptos totalmente diferentes, como la ley de infinitesimales y el principio de similitud (planteamiento original) que se conjugan con energías vitales, herboristería e incluso compuestos farmacológicos “tradicionales”. Muchos de estos métodos son incompatibles con la teoría original homeopática.



Fuente: lacienciaysusdemonios.com

21 de septiembre de 2013

¿qué provocó la explosión de la vida hace 500 millones de años?

¿QUÉ PROVOCÓ LA EXPLOSIÓN DE LA VIDA HACE 500 MILLONES DE AÑOS?
 
Anomalocaris, un invertebrado de un metro de largo considerado el mayor depredador del Cámbrico
La explosión de la vida animal en la Tierra hace unos 520 millones de años fue el resultado de una combinación de factores relacionados entre sí en lugar de una sola causa subyacente, según revela un nuevo estudio publicado en la revista Science. En las últimas décadas, se habían presentado decenas de teorías individuales sobre la rápida diversificación de las especies animales en el periodo Cámbrico temprano del tiempo geológico. Sin embargo, un trabajo del profesor Paul Smith, de la Universidad de Oxford, y el profesor David Harper, de la Universidad de Durham, ambas en Reino Unido, sugiere que se requiere un enfoque más holístico para descubrir las razones detrás de lo que se conoce como la Explosión Cámbrica.
Las teorías de este suceso se clasifican en tres categorías: geológicas, geoquímicas y biológicas, y la mayoría se han señalado como procesos independientes que fueron la principal causa de la explosión. Cualquiera que sea la causa, este importante evento evolutivo condujo a una amplia gama de innovación biológica, incluyendo el origen de los ecosistemas modernos, un rápido aumento de la diversidad animal, el origen de los esqueletos y la primera aparición de modos concretos de vida como habitar en madrigueras y nadar.
Entre las criaturas extrañas y maravillosas que surgieron a principios del Cámbrico están los Anomalocaris, un género de animales extintos que están lejanamente relacionados con los artrópodos modernos (cangrejos y langostas), que eran depredadores, nadadores, con una boca compuesta por 32 placas superpuestas que pueden constreñirse para aplastar a sus presas. Los animales vertebrados, los antepasados de los peces modernos, reptiles, aves y mamíferos, también hicieron su primera aparición en la explosión del Cámbrico.
Científicos en Groenlandia
Este equipo de científicos pasó cuatro años trabajando con información de un sitio en el extremo norte de Groenlandia, frente al Océano Ártico. El lugar, en Siriuspasset, está situado en 83° N, a sólo 500 kilómetros del Polo Norte, en una zona remota del norte de Groenlandia, que, aunque logísticamente es muy difícil de alcanzar, atrajo al equipo debido a la alta calidad de su material fósil y los conocimientos que proporciona.
El profesor Smith, autor principal del informe y director del Museo de Historia Natural de la Universidad de Oxford, explicó: “Este es un periodo de tiempo que ha llamado mucho la atención porque es cuando los animales aparecen abruptamente en el registro fósil y en gran diversidad. A raíz de este evento, nacieron casi todos los principales grupos de animales que conocemos hoy. Debido a que es un evento biológico tan importante, se han generado diversas opiniones y especulaciones sobre su causa”.
Descrito por los investigadores como una “cascada de acontecimientos”, las causas que interactúan detrás de la explosión de la vida animal es probable que hayan comenzado con un aumento del nivel del mar en el Cámbrico temprano, lo que generó un gran aumento del área del fondo marino habitable, que a su vez condujo a un aumento de la diversidad de los animales. Estos primeros eventos se traducen en una compleja interacción de los procesos biológicos, geoquímicos y geológicos descritos en las hipótesis individuales.

Reacción en cadena
Harper, profesor de Paleontología en el Departamento de Ciencias de la Tierra en la Universidad de Durham, añadió: «La Explosión Cámbrica es uno de los eventos más importantes en la historia de la vida en nuestro planeta, el establecimiento de los animales como la parte más visible de los ecosistemas marinos del planeta». «Sería ingenuo pensar que una sola causa activó esta excepcional explosión de vida animal. Por el contrario, una reacción en cadena que implicó una serie de controladores biológicos y geológicos activó el engranaje, incrementando la diversidad del planeta durante un intervalo relativamente corto de tiempo. La Explosión Cámbrica sentó las bases para gran parte de la posterior vida marina que fabricó en cascada circuitos de retroalimentación, uniendo a los organismos con su medio ambiente, lo que se desarrolló por primera vez hace unos 520 millones de años», relató Harper.
Por su parte, el profesor Smith agregó que el trabajo en el sitio Siriuspasset en el norte de Groenlandia cimentó su conclusión de que en lugar de centrarse en una sola causa, había que analizar la interacción de una serie de mecanismos diferentes. “La mayoría de las hipótesis tienen al menos algo de verdad, pero cada una no es suficiente para haber sido la única causa de explosión del Cámbrico”, dijo este investigador. Por ello, señaló la necesidad de centrarse en la secuencia de acontecimientos interconectados y cómo se relacionan entre sí, es decir, los factores desencadenantes geológicos iniciales que dieron lugar a los efectos geoquímicos, seguidos por una serie de procesos biológicos.



Fuente: abc.es

5 de septiembre de 2013

Adán vivió hace 338 mil años

EL VERDADERO ADÁN VIVIÓ HACE 338 MIL AÑOS



Un afroamericano de Carolina del Sur llevaba sin saberlo el cromosoma Y más antiguo del mundo. Su origen se remonta al primer ancestro masculino de todos los humanos de hoy, que vivió en África unos 150.000 años antes de lo que se pensaba y pudo ser el hijo de un cruce con homínidos arcaicos.
Hace algún tiempo, Albert Perry, un afroamericano de Carolina del Sur, se convirtió en una de las miles de personas que se hacen una prueba de ADN para dilucidar sus raíces familiares. Una compañía de EE. UU. se encargó de secuenciar su cromosoma Y para recuperar su linaje paterno e indicar dónde vivieron sus primeros ancestros. La familia de Perry había sido la que envió las muestras a la empresa, tal vez para darle una sorpresa. Los resultados del análisis no han podido ser más impactantes, no sólo para la familia de Perry, sino para todo el género humano. Muestran que el cromosoma Y de Perry es el más antiguo que se ha visto hasta el momento y que viene del hombre del que descienden todos los humanos actuales. Unos lo llaman el padre de todos los hombres, otros el Adán genético y su antigüedad es apabullante, pues parece que vivió antes de la aparición de nuestra especie, los Homo sapiens.
El análisis se ha centrado en el cromosoma Y porque este pasa de padres a hijos y permite remontar cientos de generaciones por el linaje paterno. Según los cálculos del equipo de científicos que ha analizado en detalle el ADN de Perry, este afroamericano desciende de un hombre que vivió en África hace 338 mil años, según explican en un estudio publicado en American Journal of Human Genetics. Esto obliga a repensar cómo y cuándo se originó nuestra especie.
Hasta ahora, los restos más antiguos de sapiens que se han hallado tienen unos 195 mil años. Estudios anteriores del cromosoma Y de poblaciones actuales de todo el mundo indicaban que el llamado Adán genético, el ancestro masculino común de todos los humanos actuales, vivió en un periodo comprendido de hace 60.000 y 140.000 años. Otros trabajos basados en el genoma mitocondrial, parte del ADN que legan sólo las madres, indicaba que la llamada Eva mitocondrial de la que son parientes todos los humanos modernos vivió hace unos 200.000 años.
La nueva fecha en base al cromosoma Y de Perry, obtenida por el equipo del genetista de la Universidad de Arizona, Mike Hammer, pone patas arriba este escenario, ya que sitúa el origen paterno de los humanos modernos en un tiempo en el que en teoría no había humanos modernos. ¿Cómo puede explicarse esta contradicción? Los autores del estudio apuntan una posibilidad: los humanos modernos se cruzaron con homínidos arcaicos, tuvieron hijos y de ellos surgió el origen de la gran familia humana. En otras palabras, el Homo sapiens actual sería el fruto de un mestizaje entre especies sucedido en África hace miles de años y del que apenas se conocen detalles.

Un sapiens híbrido
Esta posibilidad hubiera sonado como un disparate hace no mucho tiempo, pero hoy es totalmente plausible. Estudios anteriores han demostrado que en Europa hubo cruces entre tres especies de homínidos bien conocidas: sapiens, neandertales y denisovanos, un nuevo linaje humano descubierto en 2010. Como testimonio de aquel sexo prehistórico muchos humanos modernos de hoy llevan ADN neandertal y denisovano. Ahora, el estudio de Hammer apuntaría a un cruce adicional con un homínido africano que habría contribuido parte de su ADN a conformar lo que hoy es el Homo sapiens.
“El estudio ha pasado un poco desapercibido, pero es muy interesante”, opina Carles Lalueza-Fox, genetista español y uno de los autores del primer borrador del genoma neandertal, publicado en 2010. Para Lalueza-Fox hay dos formas de explicar los sorprendentes resultados obtenidos por Hammer. “O bien la filogenia del cromosoma Y, y por tanto el origen de nuestra especie, es más antiguo de lo que pensábamos, más antiguo que los fósiles más antiguos como los de homo, o bien esto viene de alguna hibridación con algún homínido más arcaico en África, del cual desconocemos todo”.
Estas dos posibilidades no son excluyentes, es decir, el origen de los humanos actuales podría ser más antiguo de lo que se pensaba y además haberse cruzado con homínidos más primitivos. Lo que queda claro es que “todos descendemos de él”, dice Lalueza-Fox, en referencia a aquel hombre de hace 338.000 años.

Buscando a Adán en África
De todos los fósiles encontrados hasta ahora que podrían apoyar sus resultados, Hammer destaca en su estudio un extraño cráneo revisado en 2011. Perteneció al homínido de Iwo Eleru, que vivió hace sólo 13.000 años en lo que hoy es Nigeria. Tenía una mezcla de rasgos primitivos y modernos nunca vistos y un equipo dirigido por el paleoantropólogo británico Chris Stringer cree que este homínido era un superviviente híbrido de un cruce entre homínidos primitivos y humanos modernos.
Hammer ha intentado encontrar el origen geográfico del cromosoma Y de Perry, recientemente fallecido, y lo ha conseguido en parte. Tras buscar en una base de datos de ADN con muestras de casi 6 mil personas de 10 países africanos, ha encontrado cromosomas casi idénticos al de Perry en siete personas de la etnia Mbo, que viven al oeste de Camerún. Ellos también llevan la marca paterna de aquel humano que vivió hace 338.000 años. Sus hogares están “a 800 kilómetros de Iwo Eleru”, donde se halló el supuesto híbrido, destaca el estudio.
Ahora, Hammer afronta un abismo. En un estudio anterior basado en ADN de poblaciones actuales de África había apuntando que, hace unos 30.000 años, humanos modernos y homínidos arcaicos se cruzaron. Su nuevo hallazgo apoya esta hipótesis, pero para convencer del todo debería encontrar fósiles de humanos arcaicos, extraer su ADN y demostrar que se cruzaron con los sapiens. Es algo parecido a lo que hizo el equipo de Lalueza-Fox con el genoma neandertal, pero que tal vez nunca se pueda repetir en África, opina el genetista español, dada la gran ausencia de restos que hay justo en las épocas más interesantes, hace unos 300.000 y 400.000 años, y la mala conservación del ADN antiguo en lugares cálidos. Hasta entonces Hammer propone otra opción: seguir secuenciando el genoma de africanos actuales para encontrar más ejemplos como el de Perry y los Mbo que aclaren los orígenes de nuestra especie.

Los pigmeos no son los “padres” de la humanidad
El trabajo de Hammer cuestiona otro dogma sobre los orígenes de los humanos actuales. Muchos estudios genéticos señalaban que las poblaciones actuales más ancestrales, las que estaban más cerca genéticamente de los primeros humanos, eran los cazadores recolectores de África como los pigmeos o los khoisan. Pero Hammer apunta ahora a que los Mbo, miembros de la etnia bantú cuyos orígenes se pensaban mucho más recientes, son las poblaciones más ancestrales del género humano.


Fuente: materia.es


6 de agosto de 2013

la ciencia, un derecho humano ignorado

EL ACCESO A LA CIENCIA Y SUS BENEFICIOS, UN DERECHO HUMANO IGNORADO


¿Qué es la ciencia? La ciencia no es gente en bata blanca metida en laboratorios descubriendo cosas abstractas de confusa utilidad. La ciencia es medicamentos para las enfermedades tropicales olvidadas, es electricidad para rescatar nuestras vidas de las tinieblas, es agua potable y saneamientos adecuados para evitar la propagación de pandemias, es hacer el mundo más comprensible, es salvar especies en extinción, es alimentar dignamente a todos los humanos, es empatizar fácilmente con cualquier persona del planeta gracias a las nuevas tecnologías. Todo eso, y muchísimas cosas más. Tantas y tan importantes, que el acceso a la ciencia y sus logros es, sin lugar a dudas, un derecho humano de primer orden.
Así lo reconoce desde 1966 la Carta Internacional de los Derechos Humanos, en el artículo 15 del llamado Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, que cuenta con la firma de 160 países. Todos ellos “reconocen el derecho de toda persona a gozar de los beneficios del progreso científico y de sus aplicaciones”. Además, los ciudadanos tienen derecho a “beneficiarse de la protección de los intereses morales y materiales que le correspondan por razón de las producciones científicas”. Es más, los estados firmantes deben tomar las medidas “necesarias para la conservación, el desarrollo y la difusión de la ciencia” y se comprometen a respetar la indispensable libertad para la investigación científica”.
La ciencia, como vemos, es un derecho humano, pero está lejos de considerarse así por la sociedad y los estados que deberían velar por el cumplimiento de este pacto. “El artículo 15 recoge el derecho de toda persona a gozar de los beneficios del progreso científico y de sus aplicaciones. Sin embargo, hay poca conciencia de este derecho, en parte debido a la falta de entendimiento en cuanto a qué tipo de obligaciones legales impone a los estados y qué tipos de derechos debe proporcionar”, explica Audrey Chapman, que firma un artículo en el último número de Science reivindicando atención y protección sobre el derecho a la ciencia.
Parece evidente que se trata de un derecho demasiado abstracto y que alguien debe bajarlo a la tierra, darle forma, articularlo y sentar las bases para que los gobiernos se sientan obligados por ese texto. Le corresponde al Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, que supervisa el pacto, “adoptar una declaración oficial sobre el significado y la aplicación del derecho que proporcione orientaciones claras sobre los pasos que deben dar los gobiernos para su aplicación”.

El acceso abierto y otras trabas
“Si el comité interpretara el artículo sobre el derecho a disfrutar de los beneficios del progreso científico y de sus aplicaciones proporcionaría al fin una interpretación oficial”, explica Chapman, profesora de Ética Médica y Humanidades de la Universidad de Connecticut. Ese tipo de declaraciones, como las que hizo en su día para el derecho al agua o a la comida, vinculan a los estados firmantes del Pacto y que están obligados a cumplirlo.
Pero el comité es reticente a dar una directriz debido a la complejidad de todos los aspectos que están en juego en torno a la ciencia y su aplicación. Por ejemplo, la conflictiva cuestión de la propiedad intelectual de los avances científicos. Se trata de una batalla mucho más que compleja, que enfrenta a gobiernos y multinacionales por patentes de medicamentos o que llevó al mártir de la causa del open access, Aaron Swartz, a verse acosado por las autoridades de EE. UU. tras descargar millones de artículos académicos.
“El tema de la propiedad intelectual es un tema importante”, aclara Chapman, “pero un mayor obstáculo potencial es la actitud hacia la ciencia”. “La ciencia casi nunca es abordada desde la perspectiva de los derechos humanos. Tradicionalmente, la ciencia es tan sólo un área de estudio y para la búsqueda de conocimiento. Más recientemente, la ciencia se ha identificado como un instrumento para estimular el crecimiento económico y mejorar la competitividad. Es necesario enfocar la ciencia desde la perspectiva de los derechos humanos para que sea vista principalmente como un medio para mejorar el bienestar humano”, resume la investigadora.

Movilización científica
En este momento, el mundo de la ciencia se está movilizando para proporcionar a ese comité de la ONU las herramientas legales, intelectuales y académicas que faciliten que otorgue ese poder vinculante a un derecho humano tan decisivo como el que recoge el artículo 15 del pacto. Por ejemplo, por medio de un congreso organizado a tal fin por la editora de la revista Science, la Asociación Estadounidense para el Avance de la Ciencia.
La relatora especial de la ONU para los derechos culturales, Farida Shaheed, ya hizo una gran aportación hace justo un año, al presentar un informe ante la Asamblea General de la ONU titulado: “El derecho a disfrutar de los beneficios del progreso científico y de sus aplicaciones” (PDF).
Farida Shaheed señala en su informe que los gobiernos deberían garantizar a todas las personas el acceso sin discriminación a los beneficios proporcionados por la ciencia y la tecnología, la oportunidad de contribuir a su desarrollo, la participación en la toma de decisiones científicas por medio de la información y fomentar la conservación, desarrollo y difusión de la ciencia y la tecnología. En resumen, poner a disposición de cada ser humano las innovaciones esenciales que permitan vivir con dignidad. Ni más, ni menos.



Fuente: materia
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Fuente: materia

31 de julio de 2013

mitos sobre los alimentos transgénicos

¿POR QUÉ LOS PAÍSES RICOS NO LES PERMITEN A LOS PAÍSES POBRES ACCEDER A LA BIOTECNOLOGÍA?


Por Josefina Cano

Los organismos modificados genéticamente (MG), o transgénicos, se obtienen utilizando la ingeniería genética para introducir genes de un organismo, con algunas ventajas fisiológicas, en el ADN de otro. Los primeros resultados exitosos aparecieron alrededor de 1973 y rápidamente se les encontró una buena aplicación, principalmente en el campo de la medicina. En 1982 la FDA (Food and Drug Administration, entidad estadounidense que regula y controla la calidad de los alimentos y las drogas) aprobó el uso de insulina humana producida por una bacteria modificada genéticamente. Lo siguiente fueron las vacunas y, a mediados de los 90, se aprobó el uso de los transgénicos en la industria agrícola.
Las plantas transgénicas han recibido en su ADN genes que producen nitrógeno, genes que producen nutrientes, o genes que producen toxinas, lo cual las capacita para no necesitar las grandes dosis de fertilizantes e insecticidas que requieren las plantas convencionales.
El uso de la biotecnología en la producción de drogas no ha despertado ninguna reacción adversa, cosa que sí ha sucedido de una manera virulenta con los alimentos.
Los riesgos atribuidos a los cultivos transgénicos se quedan en el campo de lo hipotético pues hasta el momento ningún estudio serio, realizado por instituciones dedicadas a la investigación en el área, ha visto la luz en forma de alguna publicación científica en el sentido estricto. Lo contrario sí ha sucedido. Las autoridades científicas en Estados Unidos y Europa han producido, en diversas oportunidades, documentos declarando la ausencia de algún peligro para la salud de los humanos o el medio ambiente causado por los alimentos MG.
Los estudios siempre han sido conducidos por científicos del campo, sin ninguna financiación o interferencia de las compañías productoras de semillas modificadas. En el año 2001 la Dirección General de Investigación de la Unión Europea publicó un resumen de 81 estudios científicos realizados por separado en un período de 15 años, concluyendo que “La investigación en plantas MG y los productos derivados hasta el momento y que se encuentran en el mercado, demuestra que ellos no representan ningún riesgo para la salud humana o el medio ambiente”.
Por el contrario, existe un consenso científico de que las plantas transgénicas están produciendo bastantes beneficios en el medio ambiente pues disminuyen la necesidad de fumigaciones con químicos tóxicos y en algunos casos evitan la erosión del suelo. Estudios en cultivos de algodón en Australia, China, Sudáfrica y los Estados Unidos muestran una reducción en fumigación con insecticidas entre el 40 y 60 % en las plantas modificadas con respecto a las convencionales.
La disminución en uso de insecticidas beneficia la calidad del agua, y permite que insectos útiles permanezcan en los cultivos. El uso de fertilizantes también se disminuye sustancialmente, bajando los costos para los agricultores y de nuevo, causando menor daño a la salud de los cultivadores y consumidores de las plantas.
¿Por qué los ataques tan severos a los cultivos transgénicos? Los primeros oponentes empezaron a hacer campañas en los países ricos, donde su uso ya no genera mayores beneficios y sí muchos miedos infundados entre los “protectores del medio ambiente”. Una organización muy grande en Europa, Amigos de la Tierra, declara a través de un portavoz: “La ironía es que nosotros no necesitamos los alimentos MG. La industria biotecnológica dice que podría alimentar a los pobres del mundo, pero las organizaciones de caridad para el tercer mundo –como Ayuda Cristiana­­­­– cumplen esa misión”.
Con argumentos como el anterior, los oponentes de los alimentos MG están cometiendo un atentado contra la necesidad de los países pobres de acceder al conocimiento y la tecnología, únicas herramientas que los podrán ayudar a salir de la miseria, pues es justo en esos países donde más de las dos terceras partes de su población se dedica a la agricultura y sobrevive de ella de mala manera, a merced de las sequías, las inundaciones, la falta de insumos o la imposibilidad de comprarlos.
En Europa, al igual que en Estados Unidos, las políticas de aceptación de los organismos MG al final dependen del cálculo de los beneficios económicos derivados de su implementación, más que de un cálculo de los riesgos de su uso. Así, los ataques a los organismos MG están sesgados hacia los alimentos pues el uso de organismos transgénicos en la medicina no despierta ninguna protesta. Las aplicaciones médicas, con un gran beneficio sanitario o monetario, se apoyan a pesar de cualquier supuesto riesgo.
Un buen ejemplo para estudiar cuánto riesgo asumen los países ricos si se trata de la aplicación de los MG en la medicina es el siguiente: existe una droga anticoagulante, Atryn, manufacturada en la leche de cabras MG. Una compañía de Estados Unidos llamada GTC Biotherapeutics usa un rebaño de 1400 cabras transgénicas que mantiene en una granja en Massachussets. Tal situación debería haber llamado la atención de los vigilantes del uso de los MG y llevado a la consecuente prohibición; sin embargo en junio de 2006 la droga fue recomendada para su uso en humanos.
Otras drogas producidas usando ingeniería genética y dirigidas al tratamiento de diversos tipos de cáncer están en el mercado en EU y Europa. El riesgo aceptado en la producción de drogas usando organismos MG es mayor en Estados Unidos (50%) que en Europa (35%) marcando una reticencia mayor en los europeos, quienes no aceptan de plano los alimentos MG pero sí se permiten aceptar las drogas recombinantes.
Una posible explicación es que las drogas se hacen en los laboratorios y en condiciones controladas. Las plantas MG están al aire y pueden, según los detractores de la biotecnología, “contaminar” a las plantas vecinas con sus genes dañinos. Pero todo esto ocurre en la cabeza de las personas, en un proceso donde la falta de información y el facilismo con el que se asimilan los anuncios de riesgos que no existen, permite que se tome como verdad algo que no lo es. Las nuevas drogas también incorporan al organismo genes “extraños” y no por eso son estigmatizadas como las plantas transgénicas.
Los “ciudadanos con conciencia ecológica” en Europa quieren menos ciencia y tecnología en la producción de su comida. Ellos pueden permitirse esa posibilidad, más bien ese lujo, pues ya no les es necesaria. Lo que ocurre es que muchas veces los dirigentes de países tan pobres como los de África se adhieren a la postura de las élites europeas, negándoles a sus ciudadanos el derecho a no morirse de hambre, el derecho a tener la ciencia y la tecnología que los libere de ese neocolonialismo más pernicioso tal vez que los anteriores.
La agricultura es la principal fuente de ingresos para dos tercios de los habitantes de los países pobres, comparado con menos del 5% en Europa y Estados Unidos. Lo que les faltaba a los países pobres. Encima de tener que pelear para no morirse de hambre tienen que sufrir las consecuencias de la histeria y la desinformación de “los defensores de la tierra”. Ecologistas que parecen olvidar a su principal habitante.